Hay palabras que le asaltan a uno y luego le rondan la cabeza. Le pillan desprevenido, y le hacen pensar en su significado olvidado, o probable, o aproximado, o completamente erróneo.
Ayer, y antes de ayer quizá
también, me asaltó: "alícuota".
De inmediato, relacioné el
término con las Matemáticas.
Lo asocié a un enunciado de un
problema; tal vez de álgebra, de esos que hacen pensar mucho.
El caso es que me olvidé de ello,
ya que, por pereza o por desgana, no me molesté en consultar su significado
exacto.
Lo dejé pasar.
Hoy, sin embargo, volvió
"alícuota" a mi cabeza.
Parece como si reclamara una
significación. Ella misma quería saber lo que era.
Me puse a pensar otra vez en
"alícuota".
Volví al punto de partida: las
Matemáticas.
Pero no supe aclarar nada más.
Así que, ahora sí, fui al
diccionario de la Academia. Y busqué "alícuota".
Y leí, en principio: "adj.
proporcional (perteneciente a la proporción). Parte alícuota".
¿Solo perteneciente a la
proporción?
¿Cuánto, qué proporción? ¿Qué
entender por ello? ¿Qué número implica?
Era evidente que había que
recurrir al sintagma. A esa construcción hecha, lexicalizada, de "parte
alícuota". El tándem de esas dos palabras juntas.
Porque nunca creí haber oído, o
utilizado, el adjetivo desprovisto de ese mismo sustantivo.
Era así: "parte
alícuota".
Pulsé sobre el sintagma, y el
vínculo me llevó hacia la aclaración del misterio: "que es divisor exacto
de una cantidad o número, pero no es el propio número. 3 es parte alícuota de
12".
He ahí el verdadero significado.
La precisión, la exactitud.
Ya mi cerebro podría descansar
tranquilo.
Sabía lo que es
"alícuota", y cómo y para qué emplear la palabra.
El problema es que es tan rara,
tan poco común, que salvo que te dediques a las Matemáticas, no la vas a
emplear en tu vida.
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| Fotograma de "El hombre que mató a Liberty Valance" (1962) |
Y pronto se te olvidará. Y en
diez años volverá a asaltarte, quizá, para pillarte de nuevo desprevenido. Como
Liberty Valance en el polvoriento camino, enmascarado, y a la caída de la
tarde.
Antonio Ángel Usábel, febrero
de 2026.

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